De Donatis: redescubrir la reconciliación, un sacramento que sana y da alegría
Tiziana Campisi - Ciudad del Vaticano
Más de 900 sacerdotes y candidatos al sacerdocio se han inscrito en el tradicional Curso sobre el Fuero Interno organizado por la Penitenciaría Apostólica que, en su 35ª edición, se celebrará del 24 al 28 de marzo, en Roma, en la Basílica de San Lorenzo in Damaso. El cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor, abrirá el evento esta tarde, a las 15.30 horas, con la Lectio magistralis «Jubileo: un camino de misericordia, esperanza y conversión para todos». A los medios vaticanos, subraya «la belleza» del sacramento de la reconciliación que «cura», «da alegría» y «nos hace experimentar la profundidad del perdón».
El Curso sobre el Fuero Interno organizado por la Penitenciaría Apostólica, ¿cómo se inscribe en el Jubileo?
El curso es una tradición, podemos decir, porque estamos en el XXXV dedicado al tema del Fuero Interno. Pero este año, en el contexto del Jubileo, tiene un sabor aún más profundo, más hermoso, diría yo, porque está dirigido a sacerdotes, candidatos a las órdenes sagradas y otras personas que viven un acompañamiento espiritual.Por tanto, en el contexto del Jubileo, tiene esta preciosa oportunidad de dar herramientas aún más eficaces a quienes tienen que vivir este servicio dentro de la Iglesia.
Así, sobre todo, poder ayudar más a los confesores. Seguramente, como dice el Papa, es también el momento de redescubrir, no de renunciar al sacramento de la confesión, de redescubrir toda su belleza. La belleza de este sacramento que cura, que da alegría, que hace experimentar la profundidad del perdón. Por eso es verdaderamente un sacramento poderoso.
¿Cómo puede el camino jubilar de misericordia, esperanza y conversión ayudar a acercarse al sacramento de la reconciliación?
El Jubileo siempre está relacionado con estos temas. Este año especialmente con el tema de la esperanza. Pero el tema de la conversión es el corazón del Jubileo. Y así, el redescubrimiento de la misericordia de Dios en la propia vida, el ser amado, el ser precioso para Él, el sentir que «no fuiste tú quien me amó, sino que fui yo quien te amó», permite al corazón experimentar una compunción, una contrición profunda y así volver al sacramento, que da la esperanza de salvarse plenamente.
En este año jubilar, ¿cómo redescubrir la experiencia del confesionario?
La Iglesia exige, para recibir la indulgencia, el desapego del pecado. Esta es una de las indicaciones más preciosas que hay que captar.Por tanto, precisamente desprenderse del mal, acercarse, arrodillarse, pedir perdón por los propios pecados -con la certeza en el corazón de que Dios perdona, perdona siempre- acelera también, de alguna manera, el redescubrimiento de la belleza de este sacramento en este año jubilar.
La confesión requiere una preparación adecuada, tanto por parte del penitente como del confesor ¿Cómo debe tratarse?
Son dos dimensiones que ciertamente se viven mejor por separado, pero a veces es evidente que los dos caminos se cruzan también en el confesionario. Sin embargo, siempre es bueno dar una cita al penitente para que pueda profundizar en aquellas dimensiones que le son más cercanas.Por supuesto, veo por experiencia que muchas veces la dirección espiritual puede surgir también de una confesión bien hecha, donde quizás el confesor ha sido acogedor, ha sabido leer situaciones en el corazón.Y de ahí surge el deseo de poder prolongar un diálogo espiritual para poder avanzar en el camino de ser discípulos de Cristo. A veces los dos caminos pueden cruzarse, pero la mayoría de las veces es bueno separarlos.
El Curso sobre el Fuero Interno cumple ahora treinta y cinco años. ¿Qué aporta a la formación de los confesores?
Yo diría que hay que cuidarla sobre todo ofreciendo también algunas herramientas vinculadas a la Palabra de Dios para ayudar al examen de conciencia, para que el penitente pueda profundizar y no hacer simplemente una acusación de pecados, sabiendo leer la raíz de la que hablan esos pecados, cuáles son esas raíces que han crecido -podemos decir venenosas- y que hay que arrancar de raíz. Esto es una gran ayuda. De lo contrario, se avanza poco.
¿Qué importancia tienen la dirección espiritual y la confesión?
La preparación es muy importante, una pista que nunca hay que abandonar. Siempre hay motivos para reflexionar y profundizar. Y la asistencia que hemos visto, y vemos cada año, confirma lo esperado que es este curso. Creo que este año hay más de novecientos inscritos; no todos podrán estar presentes, una parte, unos trescientos, seguirán las conferencias a través de los medios de comunicación. Todas las reflexiones van encaminadas a profundizar en cómo vivir el sacramento de la reconciliación y cómo hacer que lo vivan quienes se acercan a él. Así que está claro que los destinatarios son sobre todo penitenciarios, confesores.Insisto en que debe haber una formación permanente sobre este tema.
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